CAPÍTULO III. FISCALES COORDINADORES/AS Y DELEGADOS/AS DE MATERIAS ESPECÍFICAS - 2. SEGURIDAD Y SALUD EN EL TRABAJO

2.2 Evolución de la siniestralidad laboral

Este capítulo traza una visión objetiva sobre el estado de la seguridad y salud en el trabajo en España durante el año 2025. A través de una detallada y minuciosa exposición de datos, se consigue dibujar la situación real de la siniestralidad laboral. Las cifras que sustentan este capítulo se obtienen de las estadísticas elaboradas por el Ministerio de Trabajo y Economía Social/Secretaría de Estado de Empleo y Economía Social/Subdirección General del Estadística y Análisis Sociolaboral. Estos gráficos se confeccionan con los datos recogidos en los partes de accidentes de trabajo notificados a través del sistema Delta a las autoridades laborales provinciales. Las autoridades laborales de las comunidades autónomas del País Vasco y Cataluña disfrutan de procedimientos de notificación propia.

Como precisión hay que señalar que tienen la consideración de «accidentes mortales» aquellos fallecimientos derivados de accidentes de trabajo en el plazo de un año desde la fecha del accidente con independencia de la gravedad inicial.

Aun cuando los datos del año 2025 que se tienen en cuenta para la configuración de la memoria tienen la calificación de provisionales, la realidad de los últimos años nos demuestra que éstos apenas sufren alguna modificación.

Accidentes de trabajo en jornada de trabajo.
Trabajadores/as asalariados/as

Año

2021

2022

2023

2024

2025

Mortales

508

608

508

585

534

Lesiones graves

2.999

3.116

3.050

3.054

3.048

Lesiones leves

462.079

515.652

503.691

506.007

499.869

Total

465.586

519.376

507.249

509.646

503.451

Como en cada memoria, se ha optado por establecer la comparativa de los últimos cinco años, lapso suficiente para esbozar cual es la singladura recorrida por la siniestralidad laboral. La confrontación de las cifras de los años 2024 y 2025 arroja una disminución, tanto en los fallecidos/as –585 frente a 534–, lesionadas/os graves –3.054 frente a 3.048– y lesionados/as leves –506.007 frente a 499.869–. Si nos detenemos en los accidentes mortales, estos han descendido en 51, lo que porcentualmente supone una disminución del –8,7%. En números absolutos se observa que es una cifra inferior a la constatada en los años 2022 y 2024, pero superior a la de los años 2021 y 2023.

Nuevamente se observa el mismo fenómeno que se viene repitiendo desde el año 2013, una rítmica fluctuación de los datos que parece escapar a cualquier explicación coherente.

2007

2008

2009

2010

2011

2012

2013

2014

2015

2016

2017

2018

2019

2020

2021

2022

2023

2024

2025

Total

844

831

632

556

520

444

432

454

515

476

484

540

475

528

508

608

508

585

534

10.474

La lectura de las cifras que se insertan en el anterior gráfico nos explicita como, entre los años 2007 a 2013, bajan de forma continuada y sostenida el número de siniestros mortales. Este vector descendente se revierte a partir del año 2014, en el cual comienza a incrementarse en un movimiento rítmico de ascenso/descenso; así, desde el año 2018 los datos son los siguientes: +56, –65, +53, –20, +100, –100, +77, –51.

Resulta baladí intentar proyectar una explicación, con unos mínimos tintes de verosimilitud y coherencia, sobre este continuo baile de cifras (de trabajadoras/es que han perdido la vida durante su jornada de trabajo). No es aceptable ni serio defender que un año hay un mejor cumplimiento de las normas preventivo-laborales y otro año no.

No es controvertible, porque los datos son suficientemente elocuentes, certificar que el descenso de la accidentalidad laboral se ha estancado desde hace años, lo cual no sólo sugiere, sino que necesariamente demanda, actuaciones ágiles y contundentes para luchar contra esta insufrible e inquietante enfermedad que azota a la sociedad día a día. Se antoja necesaria una revisión de la legislación preventivo-laboral adaptada a la realidad empresarial de nuestro país, con una abrumadora presencia de pequeñas y medianas empresas, en las cuales se concreta una gran mayoría de la siniestralidad. Tampoco hay que olvidar los nuevos riesgos emergentes a los que los/as trabajadores/as están o van a estar expuestos en los próximos años, con especial mención a los riesgos psicosociales y la exposición a productos cancerígenos. Sin embargo, estos incipientes riesgos no deben desviar la atención sobre los clásicos y conocidos riesgos (caídas de altura, atrapamientos, golpes…) que siguen acaparando los mayores índices de accidentalidad/mortalidad.

Estas fluctuaciones a las que hacemos referencia también se advierten, tanto en las lesiones graves, como en las lesiones leves.

Accidentes en jornada de trabajo,
asalariados/as con lesiones graves

2013

2014

2015

2016

2017

2018

2019

2020

2021

2022

2023

2024

2025

3.292

3.234

3.479

3.543

3.796

3.573

3.449

2.830

2.999

3.116

3.050

3.054

3.048

Accidentes en jornada de trabajo,
asalariadas/os con lesiones leves

2013

2014

2015

2016

2017

2018

2019

2020

2021

2022

2023

2024

2025

397.051

417.377

458.023

480.051

503.749

508.960

517.404

399.978

465.586

519.376

503.691

506.007

499.869

Si estos datos que hemos venido cotejando en los anteriores gráficos los observamos desde la óptica porcentual, advertimos que entre los años 2024/2025 la mortalidad ha disminuido en un –8,7%, las lesiones graves en un –0,2% y las leves en un –1,2%. El dato global de accidentes en jornada de trabajo ha sido de 509.646 en el año 2024 y de 503.451 en el año 2025. Como en años anteriores contemplamos que el mayor porcentaje de alteraciones se produce en los fallecimientos respecto de las lesiones graves o leves.

En el siguiente cuadro se recogen los índices de incidencia anual de los accidentes de trabajo que sitúan como el cociente entre el total de accidentes producidos durante el año de referencia, multiplicado por cien mil y dividido entre la media mensual de trabajadores afiliados a la Seguridad Social con las contingencias profesionales por accidente cubiertas.

Mortales

Totales

2021

3,30 (–6,3%)

3.023,9 (+13,3%)

2022

3,78 (+14,4%)

3.227,6 (+6,7%)

2023

3,06 (–19,0%)

3.056,2 (–5,3%)

2024

3,43 (+12,2%)

2.990,2 (–2,2%)

2025

3,06 (–10,9%)

2.886,6 (–3,5%)

La lectura de estos guarismos indica que mientras en el año 2021 se produjeron 3,30 víctimas mortales por cada 100.000 trabajadoras/es dadas/os de alta en la Seguridad Social, con las contingencias por accidentes laborales cubiertas, en el año 2025 se han causado 3,06. La otra interpretación que se puede hacer es que mientras el índice de incidencia en los accidentes mortales es oscilatorio cada año, en la incidencia total nos encontramos desde el año 2023 en fase descendente.

A continuación, se expone una gráfica relativa a la siniestralidad laboral desde otro plano, el de los sectores productivos.

Número de accidentes mortales de asalariados/as por sectores

2024

2025

Agrario

54

41

Industria

109

104

Construcción

123

143

Servicios

299

246

Total

585

534

Del análisis de estos dígitos se observa, por un lado, que la pirámide de accidentalidad mortal no varía, siendo el sector servicios el que más fallecidos presenta, seguido de la construcción, la industria y, por último, el sector agrícola. En segundo lugar, ante la bajada generalizada de fallecimientos, sólo la construcción aumenta en 20, esto es un +16,3%, mientras que el sector agrario disminuye en 13 (–24,1%), el sector industria baja en 5 (–4,6%) y servicios disminuye en 53 (–17,7%).

Estos datos pudieran llevarnos al error de considerar al sector servicios como el más peligroso, por ello habrá que prestar atención a los índices de incidencia.

Valoración en porcentajes de los índices de incidencia
del 2025 respecto del 2024 en accidentes mortales por sectores. Asalariados

2024

2025

Agrario

10,90%

8,13%

Industria

4,98%

4,67%

Construcción

12,36%

13,87%

Servicios

2,24%

1,79%

Total

3,43%

3,06%

Estos números sitúan al sector servicios como el que presenta menor mortalidad, mientras que, un año más, el sector de la construcción es el que refleja mayor peligrosidad. También llama la atención el hecho de que el sector agrario, que es el que menor número de fallecidos ofrece, es en porcentajes de incidencia, el segundo que entraña mayor riesgo. En este sentido conviene traer a colación las consideraciones efectuadas desde la delegación de Huelva, cuando afirma que partiendo de la base de que en el sector agrícola no se desarrollan actividades que entrañen una especial peligrosidad, destacan sus altos niveles de siniestralidad, lo cual, a su juicio, deriva de la falta de integración efectiva de la actividad preventiva en las empresas, unido a la escasa o nula formación relacionada con la temporalidad de las personas trabajadoras, que en la mayoría de los casos son mano de obra extranjera y en las que el desconocimiento del idioma actúa como causa añadida.

Llegados a este punto conviene hacer una breve observación sobre las cifras de trabajadores/as fallecidos/as. Se indica en las estadísticas que el número de accidentes mortales en jornada de trabajo ha sido de 584 (534 de trabajadores asalariados y 50 de trabajadores por cuenta propia). Ahora bien, entre las causas de dichos fallecimientos, 251 se han producido por causas estrictamente naturales (fallecimientos que, en principio no disfrutarían de relevancia penal). Por ello, esta cifra de 584 no se identifica con el de procedimientos judiciales incoados durante el año 2025. Además, en principio las/os trabajadoras/es por cuenta propia no se encuentran bajo el paraguas de los artículos 316 y 317 CP.

Finalmente, se procede a evaluar la siniestralidad laboral desde el prisma de la perspectiva de género.

Accidentes en jornada de trabajo

Accidentes
in itinere

Accidentes en jornada de trabajo asalariados/as

Accidente in itinere asalariados/as

Varones

372.117

41.693

350.183

40.489

Mujeres

157.721

48.855

153.268

47.991

Nuevamente, la lectura es idéntica a la del año 2024, mientras que en los accidentes en jornada de trabajo los varones tienen un +214.396 a su favor, si fijamos la mirada en los accidentes in itinere las mujeres superan a los varones en +7.162. Si el dato lo referimos a los asalariados, los varones superan a las mujeres en +196.915, pero en los accidentes in itinere el saldo es +7.502 a favor de éstas.

Si este cuadro lo focalizamos en los accidentes mortales

Accidentes mortales en jornada de trabajo

Accidentes mortales in itinere

Accidentes mortales en jornada de trabajo asalariados/as

Accidentes mortales in itinere asalariados/as

Varones

546

122

498

114

Mujeres

38

29

36

28

Si dirigimos la atención a los accidentes mortales en jornada de trabajo de asalariados, por cada 14 varones fallecidos, lo hace una mujer (se mantiene casi idéntica la proporción de años anteriores), mientras que en los fallecimientos in itinere, por cada cuatro varones que sufren accidentes mortales, lo hace una mujer (también se mantienen los porcentajes de años anteriores).

En cuanto al factor edad con relación a los accidentes mortales, hay que indicar que en los datos globales de fallecimientos en jornada de trabajo la franja de los 55/59 es la que más decesos presenta con 121, seguida por la de 60/64 con 105 y la de 50/54 con 102 fallecidos. La franja de 18 y 19 años, con dos fallecidos, es la que menos mortalidad presenta. Si lo observamos desde el prisma de los accidentes in itinere, la banda con más mortalidad es la de 50/54 años y la que menos la de 16/17 con un fallecido (la de más de 65 le sigue con dos).

Si este análisis lo llevamos a la variable de sexos, observamos que en jornada de trabajo la franja con más mortalidad en varones es la de 55/59 años, mientras que en las mujeres el rango es el de 50 a 54 años.